Una vez que el ploter ha terminado de cortar todo el motivo en la capa superficial (la del vinilo propiamente dicho), hay que armarse de paciencia y proceder a eliminar todo lo que no pertenece a nuestro dibujo. Con la ayuda de un cuter o unas pinzas procederemos a levantar poco a poco todo el material sobrante para conseguir de esta forma ver, por fin, el diseño deseado.
Quizás sea ésta, la parte más compleja en el proceso de elaboración de uno de nuestros vinilos decorativos, pero sí es cierto que también es la más gratificante ya que gradualmente vamos viendo como aparece el motivo buscado.
Esta parte del proceso es totalmente manual y no hay forma de mecanizarlo ya que lo que se busca es un resultado en el que no exista ningún tipo de borde transparente o similar, como ocurre con los vinilos realizados en serie y que podremos encontrar en grandes superficies o almacenes. Creo conveniente recordar que al contrario de lo que piensa mucha gente, "no todo lo hace el ordenador sólo"
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